
El 1 de enero era el día. Desaparecer y destruir todo lo innecesario del año anterior, rescatar todo lo bueno y conservarlo, ardua tarea prolongada por muchas horas...
Un casi anónimo "Guillermo" (Dios lo bendiga, como decían los abuelos) ha salvado a este espacio de su destrucción, y gracias a sus dos comentarios le daremos una oportunidad mas a este rincón de puercos que, pese a esta supervivencia, debería replantearse pues hay una gran diferencia entre no matar al chancho y dejar que éste se mantenga en su suciedad.
De esta forma, re-inauguro este viejo rincón, ya no se si para llenarlo de realidades (que nos tienen hartos), como hasta ahora, o de ficciones que tal vez nos pongan más felices...
Tal vez la segunda sea la mejor opción.